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Por Demian Duarte

El autor es periodista con 28 años de experiencia, usted le puede contactar en demiandu1@me.com y en Twitter @demiandu

Ayer miércoles se dio en Hermosillo el primer y único debate previsto entre los integrantes de las fórmulas al Senado por Sonora, en un formato novedoso, que sin embargo no dio pie a un intercambio mayor de ideas, en parte porque la función de los senadores es nebulosa respecto a su impacto sobre la vida cotidiana del ciudadano, en parte porque al gran público la lógica de ver tantos debates es algo que los saca de su campo de interés.

Vimos un ejercicio confuso y cortado a través de la televisión, con torpes ataques y cuestionamientos, replicas y contrarréplicas de los candidatos Antonio Astiazarán, Leticia Cuesta, Lilly Téllez, Alfonso Durazo, Sylvana Beltrones y Manuel Ignacio Acosta. La verdad nada memorable, la realidad nada que se vaya a quedar en el imaginario colectivo o que vaya a a influir en la intención de voto. Le explico por qué.

Imagine usted que antes del debate entre las fórmulas al Senado hubo otros organizados por medios de comunicación entre los aspirantes a las diputaciones federales en los distritos 3 y 5 de Hermosillo, y que previo a ello hubo multitud de mesas y entrevistas. Sume que este domingo viene el segundo debate entre los candidatos a la Presidencia de la República y después el lunes se asoma el debate entre los candidatos a la Presidencia Municipal de Hermosillo.

Sergio Valle y Gaby Medina, los moderadores en el debate al Senado por Sonora

Sin duda los debates son una herramienta importante, que permite conocer de cerca las ideas e identificar la capacidad retórica de cada candidato, qué tan bien preparados están, qué tanto dominan los temas, cuáles son sus debilidad y un sin fin de factores.

De hecho en los debates suelen aparecer asuntos que los candidatos se echan en cara y depende de que tan bien sepan responder y aprovechar sus tiempos, como se percibe o no su desempeño en el mismo.

Sylvana Beltrones

Ahora el detalle es que los debates más allá de una instancia compleja que los candidatos deben pasar, no tienen mayor impacto en el ánimo de elector, primero porque tienen bajos niveles de audiencia, segundo porque al final son tan acartonados y extensos que difícilmente dejan algo en la mente del elector.

Maloro Acosta

El chiste de un debate es que podamos conocer las propuestas, pero terminan en ataques rastreros y guerras de lodo, y eso termina por cansar al espectador, me inclino a pensar que los debates son vistos estrictamente por el círculo rojo y los periodistas y que al final del día al aspecto de quien ganó o quien perdió acaba en manos de los medios en mesas de análisis, columnas y notas informativas.

Si observamos el primer debate entre candidatos a la Presidencia, escasamente recordaremos algún momento, como no sea la propuesta de Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” de mochar las manos a los rateros, y como luego en el debate del debate, los candidatos por igual se adjudicaron el triunfo.

Leticia Cuesta y Toño Astiazarán

La realidad es que nadie ganó o perdió el debate y al final de cuentas las encuestas son las que hablaron por el público y los electores y la realidad es que el efecto del debate en ese caso fue un crecimiento de Andrés Manuel López Obrador que se consolidó como primer lugar en intención de voto, con un ligero crecimiento de Ricardo Anaya como el segundo lugar. José Antonio Meade termino por rezagarse y Margarita Zavala se desdibujó a tal grado que acabó por retirarse de la contienda.

Lilly Téllez y Alfonso Durazo

Sin embargo no todos esos movimientos se pueden atribuir a un debate, sino al desarrollo de la campaña y a como se dan las cosas finalmente en el ánimo de elector, que al parecer toma decisiones en base a una situación de hartazgo con la situación que prevalece en el país y a una intención de voto antisistema que no ocupa de ningún debate para estar presente en el imaginario colectivo.

Por eso quisiera en lo persona ver debates sustentados en ideas y propuestas, alejados de los ataques personales. Todo lo demás es una pérdida de tiempo.

***

Margarita Zavala

Ya lo comentaba líneas atrás, Margarita Zavala decidió retirarse de la contienda por la Presidencia, argumentó que era por cuestiones de financiamiento, cuando ella misma renunció al financiamiento público que le correspondía. También dijo que no apoyará a ninguno de los candidatos con su renuncia, aunque está claro que la presencia de la esposa del expresidente Felipe Calderón en la boleta a quién afectaba de manera directa era a Ricardo Anaya, el candidato del PAN y la Coalición Por México al Frente, quien por cierto este jueves estará presente en Sonora.

Habrá que ver en los próximos estudios de intención del voto como estos factores que se presentan a mitad de las campañas, terminan por reflejar el ánimo de los electores.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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