Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

El autor es periodista con 28 años de experiencia, usted le puede contactar en demiandu1@me.com y en Twitter @demiandu

Hace unas semanas la pregunta era ¿Qué pasará el 01 de julio? sin embargo al correr del proceso político y en particular ante un arrollador panorama que ha hecho que prácticamente todos los actores, sean estos políticos o económicos, den por buena la visión planteada hace unos días por diario español El País y otros barómetros electorales respecto a un triunfo contundente de Andrés Manuel López Obrador no solo en la contienda por la Presidencia de la República, sino que también en la legislativa, lo que incluye al Senado de la República y la Cámara de Diputados, lo que provoca que ahora muchos tratemos de explicarnos qué es lo que sucederá el día después.

Es una pregunta pertinente en medio de un entorno de país dividido, porque una cosa es la confrontación y la contienda política, con el añadido del desgarre de vestiduras, dimes y diretes, además de patadas bajo la mesa sin embargo eso es una cosa que podemos tolerar en lo que duran las campañas, a partir del 2 de julio y ya con la claridad de qué es lo que sucedió con la elección, es necesario darle la vuelta a la página e ir tras lo que sigue.

Mire, he observado a muchos panistas y priistas tratar de vendernos un escenario de tragedia nacional si se confirma lo que en un 95 por ciento de los casos se proyecta, y sin embargo yo no creo que sobrevenga una sacudida para el país, más allá de que se afectarán los intereses de algunos grupos de poder partidista y que se sacará del escenario al actual grupo gobernante, además de que se le dará una desempolvada al sistema político quitando mucha de la suciedad que hoy lo corrompe.

El ejercicio del voto marcará la diferencia en la jornada electoral que ya se asoma

Es muy interesante ir más allá de lo que dicen los agoreros del desastre, que por lo demás son personas que están muy fanatizadas con las posiciones panistas y que en definitiva no están siendo objetivas porque al final del día sienten que se les acaba su modo de vida, su sistema para obtener ganancias fáciles, o bien se trata de militantes del PRI e intereses muy ligados a las filas tricolores que se sienten amenazados ante la perspectiva de perder el poder.

Es importante por ello evitar ciclarse y poner atención en lo dicen otros actores, como los agentes económicos y los mercados financieros acerca del eventual triunfo de Andrés Manuel López Obrador, que han planteado por una parte tranquilidad pues el 2 de julio no se vendrá ninguna devaluación, la bolsa no tendrá una jornada negra y no se dará la salida masiva de capitales que los agoreros del desastre prevén y la razón es sencilla, los mercados ya anticiparon desde hace meses el triunfo de la oposición en México y están a la expectativa, no de su efecto negativo, sino de las oportunidades que esté plantea.

Hay 3 argumentos importantes al respecto y el primer sin duda es la lucha sin cuartel contra la corrupción que ha planteado el aspirante presidencial, sin embargo la idea de fortalecer el mercado interno a partir de la reinversión de los recursos públicos que puedan salvarse y también la construcción de infraestructura como estrategia para darle viabilidad al país a partir de reforzar la economía interna y el consumo, son ideas muy poderosas que llaman la atención de quienes saben un poco (o un mucho) de negocios, economía de mercado y macroeconomía.

Las diferencias no son nada sutiles, y es que de las tasas de crecimiento del 2 por ciento —como mucho— que hemos tenido en estos años, con el factor inflacionario por encima y con un crecimiento en la brecha de bienestar que hace que 35 millones de mexicanos vivan en algo parecido al primer mundo, por su acceso a la clase media y a algunas ventajas, mientras otros 100 millones están sumidos en la pobreza son situaciones que hacen ver que México necesita replantearse muchos de los aspectos del modelo de economía que se sigue, sin que esto represente cosas absurdas como ir rumbo al socialismo o regresar a un esquema de economía cerrada, como algunos malintencionados quieren hacerlo creer.

La idea de Andrés Manuel es hacer que la economía comience a crecer a ritmos del 5 por ciento y que gradualmente se llegue a tasas del 7 por ciento a partir de estrategias muy probadas en otros países que han alcanzado el desarrollo y que parten de estrategias de bienestar social y un plan de desarrollo industrial y que terminarían por aplicarse comparte del proyecto de nación que impulsa Andrés Manuel.

En pocas palabras no se trata de ocurrencias como lo quieren hacer ver algunos panistas, tampoco se plantea esto como una amenaza para el país como lo venden algunos priistas. Simplemente se trata de un conjunto de ideas muy concretas y sensatas que comenzarían a aplicarse para cambiar lo que está mal en México a partir del 01 de diciembre.

En ese escenario es conveniente pensar más en el 2 de julio, que en la supuesta confrontación del 01 del mismo mes, pues México para ser viable necesita una reconciliación inmediata, será necesario un nuevo acuerdo nacional en el que los distintos actores sean capaces de ponerse de acuerdo, darle la vuelta a la hoja y hacer que las cosas funcionen, y los que no quieran aportar al país con argumentos y pretendan persistir en la idea de confrontación, pues mejor que se queden al margen.

En lo personal, muy lejos de los escenarios trágicos que se buscan presentar de miedo, desolación y crisis, lo que veo es a un México optimista con el cambio que se viene, ávido de salir a votar el domingo y colaborar con el sufragio al cambio y renovación del país.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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