Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

El autor es periodista con 28 años de experiencia, usted le puede contactar en demiandu1@me.com y en Twitter @demiandu

Este jueves se cumplen 4 días de que el presidente electo Andrés Manuel López Obrador anunció lo que podríamos llamar un desenlace anunciado, con la cancelación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco y la sustitución de ese proyecto del gobierno de Enrique Peña Nieto por el que se llamará en delante “Sistema Aeroportuario del Valle de México”, con la modernización y ampliación de actual Aeropuerto Internacional Benito Juárez, el nuevo Aeropuerto de Santa Lucía y la modernización y ampliación del Aeropuerto de Toluca.

A partir de se momento se han armado grandes escándalos, se han dicho muchas verdades a medias y sobre todo se han dicho infinidad de mentiras, mentiras, encima de otras mentiras.

Mi opinión al respecto es concreta, voy de acuerdo con el nuevo proyecto porque representa un esquema de ahorro de recursos por el orden de 100 mil millones de pesos, pues aún con los costos de la cancelación del proyecto en Texcoco y la construcción de las 2 pistas terminal y otra infraestructura por ejemplo vial, ese plan cuesta alrededor de 80 mil millones de pesos, contra los más de 300 mil millones que costaría el de Peña Nieto.

Pero además plantea un esquema de eficiencia, pues se trata no de un aeropuerto, sino de 3 que podrán darle servicio a la metrópoli mexicana, al estilo de lo que ocurre en Nueva York (por cierto una ciudad de tamaño similar) que opera con 3 aeropuertos que son el JFK, La Guardia y el Libertad en Newark, mismos que trabajan de manera simultánea y dan un buen servicio a la siempre saturada metrópoli estadounidense.

López Obrador es un maestro de los mensajes políticos

Es evidente que se realizó una consulta que aunque no es vinculante legalmente, si fue utilizada como un parámetro del sentir popular, con el resultado que ya se sabe, el 69% de los que acudieron a dar su opinión se inclinaron por Santa Lucia y el sistema aeroportuario ya descrito.

Al final del día se trata de una decisión ya tomada y muy anunciada por el gobierno que inaugurará Andrés Manuel López Obrador exactamente en un mes y creo que es la primera de algunas determinaciones que podrán resultar polémicas a los ojos y oídos de algunos y acertadas a los de otros. Es importante decir que para eso fue electo Andrés Manuel y que tiene el respaldo de casi 32 millones de votos para tomar las decisiones que él considere correctas para el buen desarrollo y futuro del país.

Quizá a quienes están todavía inscritos en las viejas formas del sistema, este tipo de determinaciones y el nulo o poco titubeo del presidente electo a la hora de tocar intereses económicos y políticos los haya tomado desprevenidos, sin embargo lo que ha venido ocurriendo en estos meses de transición y lo pasado en la campaña y la elección, no es otra cosa que el advenimiento de lo que el mismo presidente electo anunció como la “cuarta transformación de México” y que parte de un cambio en los pesos y contrapesos, pero sobre todo se percibe desde ahora como un cambio de fondo en su estilo personal de ejercer el poder.

Por cierto, no se cómo el gobierno de Enrique Peña Nieto puede llamarse sorprendido por que se le desplazó de la escena pública y su poder se desvaneció desde el 2 de julio mismo, cuando él cedió todos los espacios y permitió que López Obrador hiciera las veces de presidente electo y presidente en funciones.

Es curioso y por momentos hasta gracioso ver como hay quienes se desgarran las vestiduras desde las posiciones del PRI y del PAN cuestionando cuanto paso y decisión toma el equipo de López Obrador, que sí la posición del aeropuerto desencadena una nueva crisis, que es el nuevo error (ahora de octubre) de inicio de sexenio, que si los 30 centavos que ganó el dólar frente al peso en 2 días representa la mayor devaluación en la historia, cuando Peña Nieto no acaba de irse y acumula un 55% de deslizamiento del peso (que recibió en 13 pesos y lo entrega alrededor de los 20 por dólar) o cuanta cosa se le pueda ocurrir.

Es evidente que hay una campaña negra alrededor del nuevo gobierno y que hay intereses tanto de grupos empresariales como políticos que se sienten en riesgo por las nuevas formas y que no han dudado en activar todos los mecanismos de defensa y ataque que tienen en su arsenal.

Por supuesto en ese escenario no faltan los advenedizos, que se basan en prejuicios o criterios ideológicos que se pueden considerar como sinceros, sin embargo a mi juicio están mal encausados, desarticulados y no le hacen mella al proyecto del nuevo gobierno.

La realidad es que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene todos los elementos a la mano para entrar al cargo a tambor batiente, en estos primeros escarceos sus adversarios no le han tumbado ni una pluma a su gallo y conforme se acerca la hora de asumir el poder, la imagen de ser el presidente que mayor número de votos ha tenido en la historia de este país se convierte en un factor con mucho peso político.

Lo del Aeropuerto es un asunto muy menor, México es la economía número 13 del mundo por su tamaño y de resultarle las cosas a López Obrador rápidamente podrá colarse al grupo de los 10 países más fuertes. Creo que eso no lo van a soportar muchos de sus detractores, pero así es esto.

Al tiempo.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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