Pasión por los Negocios

Por Demian Duarte

El autor es periodista con 28 años de experiencia, usted le puede contactar en demiandu1@me.com y en Twitter @demiandu

El todavía presidente Enrique Peña Nieto decidió tomar el riesgo, vino a Sonora para entregar obras carreteras, sin entender ni él ni su equipo de comunicación que el “horno no está para bollitos” y se animó a entregar obras que están inconclusas, una de ellas es el libramiento de Ciudad Obregón, sin embargo la falla mayor estuvo en develar una placa donde se festeja la inauguración de la obra de modernización de la carretera federal 15 en su tramo Estación Don-Nogales, para nosotros “la de 4 carriles”.

No se puede entender esa megafalla, sobre todo en un contexto en el que los sonorenses estamos más que irritados precisamente por la ola de promesas incumplidas por el gobierno federal y en especifico por lo que ha ocurrido con esa obra carretera, de hecho de manera reciente viajé al sur, precisamente a Ciudad Obregón (donde fue el acto protocolario) para darme cuenta una vez más que la obra permanece estancada y que persisten las desviaciones mortales de las que se reconocen 22 de parte de la propia Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Enrique Peña Nieto, la falla de Obregón

Vamos el mismo presidente Peña Nieto reconoció que le faltan aproximadamente 35 kilómetros a una obra carretera con extensión de 657 kilómetros de ida y vuelta, sin embargo omitió decir que donde falta obra es donde están los mayores retos de infraestructura, es decir donde hay arroyos, puentes y pasos complicados que obligan a construir infraestructura mayor.

No puedo entender que pasó por la mente de Gerardo Ruíz Esparza, todavía secretario de Comunicaciones y Transportes, para recomendar hacer la gira a Sonora, ni tampoco con que cara Javier Hernández Armenta, todavía delegado del centro SCT Sonora, avaló que se cometiera tal barbaridad.

Claudia Pavlovich, gracias al presidente

Por supuesto estoy seguro que la prensa de la Ciudad de México no conoce de las condiciones de la obra ni del cúmulo de cadáveres que la intransigencia con esa obra carretera ha dejado en tierras sonorenses, y acudieron finalmente para la foto y el acto de protocolo, que fue el penúltimo de Peña como presidente de la República (de Obregón se fue a Sinaloa para ya cerrar en giras por el país), pero la verdad es que a la cuatro carriles no le falta menos de 1 año en obra para ser terminada.

Hubo un intento incluso del área de comunicación del gobierno del Estado por corregir la nota y dejar claro que lo que se inauguró fue el Libramiento de Cajeme, así como el de Guaymas-Empalme y el de Magdalena, sin embargo la placa que develó Enrique Peña dice que también se entregó la obra en la 15 y toda la comunicación oficial desde Los Pinos así la manejo, e incluso se le cataloga como la obra carretera más grande en el sexenio y una de las mayores en la historia moderna de México.

El presidente con la gobernadora Pavlovich, l presidente del Congreso del Estado y el del Poder Judicial

El detalle es que el gobierno de Sonora ahora dice que está terminada en un 90%, lo que significa que los dicho por Peña de que faltan nomás 35 kilómetros ya se fue 65, y aunque nadie lo aclaró son en ambos sentidos lo que plantea un reto aún mayor.

Lo peor es que la estafa, no ha sido menor, se tratad fe una carretera que a la fecha costó en términos reales 1 mil millones de dólares, o lo que es lo mismo 20 mil 500 millones de pesos, sin que esto represente los altos costos que ha traído para la economía de Sonora, por los evidentes atrasos, merma en la productividad y el saldo en vidas humanas.

Y si como la gobernadora tenía poco que decir en el evento, se limitó a reconocerle al Presidente Peña lo bien que se portó con ella y lo educado que ha sido, aunque la verdad es que hubiera querido ver a la representante de todos los sonorenses en un plan mucho más combativo reclamándole a Peña Nieto, por haber fallado en esa y muchas otras promesas a Sonora.

No lo veremos claro, aunque sí se vio ala jefa del gobierno estatal hace 2 meses, solicitándole a Andrés Manuel López Obrador que considere recursos suficientes para que ahora sí pueda terminarse la obra carretera de la cuatro carriles.

A ver si este sexenio que viene ocurre.

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Hubo revancha en el Congreso… Ganaron los técnicos

Este martes comparecieron ante el Congreso del Estado Jesús Ramón Moya, auditor superior del ISAF y Jorge Vidal Ahumada, secretario de Economía, y aunque se generó algo de expectación al respecto, debo decir que ambos salieron bien librados de esa aduana legislativa.

Jesús Ramón Moya en su comparecencia

Quizás a Moya le hubiera gustado irse limpio, pero la coordinadora de la bancada de Morena, Ernestina Castro ya lo había elegido como blanco de su critica más ácida y le dijo en pocas palabras que está reprobado por “elemento gacho” y por hacerle auditorías a modo a la gobernadora Pavlovich.

Moya Grijalva se defendió como pudo, y les dijo a los diputados que lo que hace falta es que se pongan a trabajar en nuevas reglas de fiscalización, para él estar en condiciones de ofrecerles los reportes como los quieren. Sin embargo no ardió Troya, nadie pidió la cabeza del auditor y parece que los ánimos están mas que calmados en esa batalla.

Jorge Vidal, mucha pasión

Y en el caso de Jorge Vidal, el secretario casi pasó sin despeinarse por el escenario, como no fuera por el diputado del PAN, Eduardo Urbina Lucero, que se preparó a fondo y con conocimiento de causa cuestionó los datos e hizo reconocer al secretario que las cosas pasaron de crecimiento a estancamiento, aunque se defendió como gato boca arriba para afirmar que Sonora está lejos de una recesión, y quizás hasta tenga razón por que el ciclo negativo no es muy profundo y se puede salir con facilidad.

El secretario de economía lució bien centrado, bien informado y dispuesto a defender sus datos y la visión que tiene de cómo marcha Sonora hasta con las uñas, lo que me hace creer en él y entender que desempeña su rol con pasión y cree en los objetivos que persigue.

Al final Moya apabulló a los diputados con tecnicismos y Vidal  Ahumada los abrumó con una lluvia de datos, y aunque fue una sesión larga y aburrida, valió la pena, en este caso los técnicos, es decir “El Banquero” y “El Auditor”, se llevaron el reto de máscara contra cabellera y salieron indemnes del loco cuadrilátero del Congreso de Sonora.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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