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POR DEMIAN DUARTE


Como cada año, este martes 15 de octubre se llevó a cabo en el Congreso del Estado una de las discusiones más importantes, pero a la vez más extensas, aburridas estériles, como es la discusión y aprobación de los dictámenes de las cuentas públicas tanto del estado y sus poderes, como de los 72 municipios.

El autor es periodista de negocios y política con 29 años de experiencia… usted lo puede contactar en Twitter como @demiandu y por e-mail en demiandu1@me.com

Por supuesto cada grupo parlamentario correspondió a su interés y su visión como se están haciendo las cosas y cómo es que cada cual opina que se deberían de hacer.

Para mi gusto el tema a destacar tiene que ver con como hay 31 municipios reprobados, la mayor parte de ellos pequeños, sin embargo me parece muy cuestionable que Guaymas en especifico, mismo que gobierna Sara Valle Dessens siga en calificación reprobatoria, mientras que otros como Hermosillo y Cajeme, que lo estuvieron en el pasado, se hayan esforzado y hayan conseguido pasar la prueba del ácido, gracias a que las administraciones de Celida López Cárdenas y Sergio Pablo Mariscal se pusieron la pila y sacaron la tarea en los 4 meses que les correspondieron del ejercicio presupuestal del 2018.

Y es que en efecto, el debate de las cuentas públicas parece y es anacrónico porque se discute y analiza lo que ocurrió en el ejercicio del año anterior, instancia a la que se llega a 10 meses de distancia.

En este caso lo peor es que se trata de presupuesto que fueron aprobados por la anterior legislatura (la 61 para ser precisos) y que tuvieron un ejercicio mixto, pues 8 meses y medio le tocaron a los gobiernos anteriores y 3 meses y medio a los que se integraron a partir del proceso electoral del 2018.

El efecto es que la mayor parte de las administraciones tuvieron una evaluación mixta, lo que muestra que hay fallas en la legislación, pues no se pueden medir con el mismo rasero los resultados de una adminsitración que de la otra.

En el tema de las cuentas del estado, usted ya sabe, se trata de un debate con alta carga política, donde la oposición cumple precisamente con su rol de ser critica, mientras que los diputados que están de parte del gobierno estatal, cumplen con el suyo de actuar como defensores.

Estoy de acuerdo con lo planteado por la diputada Ernestina Castro Valenzuela, que habló a nombre de la bancada de Morena y cuestionó aspectos como la opacidad  y la discrecionalidad en el ejercicio del gasto, sin embargo habrá que decirle a los legisladores que en sus manos está establecer nuevos controles y esquemas a fin de impedir esas prácticas, y garantizar que haya menos gasto corriente y más gasto de inversión, y que el enfoque de la austeridad deje de ser mero discurso y se convierta en realidad, sin embargo —como después dicen— el buen juez por su casa empieza y si se trata de ser justos, los diputados tendrían que comenzar por recortar el copete de privilegios de que ellos disfrutan.

Al final el tema de las cuentas públicas resultó en un ejercicio interesante, con una sesión maratónica y algunos posicionamientos estridentes.

Yo en realidad lo que quisiera es que todo este desgaste sirva para que se garantice a los ciudadanos de Sonora que el diseño del presupuesto del 2020 será muy meticuloso y preciso al respecto del punto al que quieren llegar los diputados, u si esto se logra, créame que todo el tiempo invertido en el tema, habrá valido la pena.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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