VORTICE… En Síntesis

Por Brisa Retano

La pausa obligada a la que nos hemos sometido provocada por la pandemia de COVID, enfermedad causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 nos deja lecciones muy claras. De la noche a la mañana nuestros planes o deseos de un año que inició se ven modificados, sin que ello signifique que todo sea negativo o malo, pero también, nos da la oportunidad de replantear las prioridades como seres humanos.

La autora es periodista, usted la puede contactar en el mail brisarz@me.com

REPLANTEAR NUESTRAS PRIORIDADES ¿realmente qué significa?

Creo que la pregunta nos tienen que llevar a la reflexión de pensar para qué o cual es nuestro propósito en la vida. Nuestra finalidad como seres vivos, individuos, miembros de una familia o cual sea nuestra forma de integrarnos a la sociedad.

En esta primera cuarentena tal vez ya tengamos un resultado de lo que podemos ser capaces o no, y posiblemente nos sorprenda el resultado. 

A estas alturas cada uno de nosotros ya sabemos cual ha sido nuestro papel, y que tan positivo o negativo hemos actuado. 

Tenemos conocimiento también de qué y cuál ha sido el papel de los demás a quienes hemos etiquetado en buena medida, sabemos con quiénes contamos y con quiénes no. 

Hemos descubierto a los líderes naturales de cada familia, o quienes son los que se han responsabilizado y les toca sacar la cara por los demás, y tal vez hemos sido injustos señalándolos por tener que ser quienes siguen moviendo el engranaje. 

También sabemos que de alguna manera somos tan vulnerables que en un instante todo puede cambiar.

Hemos tenido tiempo para estar en casa, como tal vez hace mucho tiempo no lo hacíamos, y es aquí donde nacen las buenas y las malas historias, donde nos damos cuenta de nuestras necesidades y valoramos las ausencias o el distanciamiento, y en mayor medida, la salud y la vida.

Hemos querido tener la razón y persuadir al de enfrente para que realice lo que nosotros queremos que haga. Hemos manipulado y nos han manipulado.

Nos hemos limitado y con ello hemos querido limitar a los demás. Hemos creído lo que queremos creer, hemos sido egoístas o solidarios, hemos sido conscientes o inconscientes, honestos, prudentes o prejuiciosos, hemos querido sacar raja y ser gandallas o abusivos… En fin, el resultado cada uno lo tiene y lo lleva en su interior.

En el gobierno ya saben de lo que carecen y adolecen, también de que pueden ser capaz y no. También saben que nos quedan a deber, pues la pandemia a puesto al descubierto un sistema de salud endeble, nos faltan camas en los hospitales y esa no es una historia extraña para muchos, cuánta gente la han regresado por falta de espacio. Ha salido a flote la inexistencia de los famosos ventiladores o equipos de protección para los trabajadores de la salud, tenemos escasez de personal médico y especialistas en distintas enfermedades. 

Tenemos una ausencia de educación nutricional y fomento al ejercicio físico y actividades deportivas, en su caso, se han llenado espectaculares con la fotografía de personajes políticos y campañas de difusión que distan mucho de orientar y educar a los ciudadanos. El consumo de productos alimenticios industrializados denominados chatarra cada vez crece más entre la población. 

De lo anterior, vale destacar que el 55% de los fallecidos por coronavirus padecían de hipertensión, diabetes u obesidad.

Se ha enmarcado un modelo de crecimiento orientado a procurar lo material y el crecimiento económico. Se olvidó el bienestar de la gente, la salud de las personas y el medio ambiente… ¿A quién —por dios— le importa?

Dotar a las familias de agua potable, electricidad, clínicas, caminos y telecomunicaciones es para la clase política llegar con una moderada de cambio. El “te llevo y te doy”, pero siempre por algo a cambio.

Evitar el crecimiento de la desigualdad y ensanchamiento de los abismos sociales entre las regiones, es como un sueño guajiro 

El presidente Andrés Manuel Lopez Obrador está seguro que debemos lanzar nuevas formas de convivencia política, económica y social, y que reorientar la reconstrucción mundial con la premisa de que el progreso sin justicia es retroceso y que la modernidad debe forjarse desde abajo y para todos.

Aquí retomo el documento de López Obrador «Algunas lecciones de la pandemia COVID-19» que publicó en días pasados, donde plasma 8 puntos básicos como temas aleccionadores que nos trajo el coronavirus, y dice lo siguiente:

1.- Fortalecer el sistema público de salud ( La salud no puede ser una simple mercancía ni un privilegio sino un derecho inherente a todos los seres humanos; por ello, los presupuestos destinados a estos rubros no son gastos sino inversión en el recurso más valioso y preciado de cualquier país: su población.

2.- Atender el grave problema de las enfermedades crónicas (Es necesario un movimiento global de prevención y educación para la salud, orientación nutricional y fomento al ejercicio físico y a las prácticas deportivas)

3.- Un mundo más solidario (Garantizar que ninguna persona en el planeta se vea privada de medicinas, atención médica o servicios hospitalarios por falta de recursos económicos o porque el mercado hace inalcanzables tales prestaciones)

4.- ONU y OMS deben convocar a gobiernos y científicos del mundo para la creación de vacunas contra el coronavirus y otros males.

5.- Derechos básicos universales (Salud, alimentación, educación, trabajo, vivienda, cultura y deporte)

6.- Fortalecer valores culturales, morales, espirituales y reconocer a la familia como la mejor institución de seguridad social.

7.- Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano  de Desarrollo, Organización y la Cooperación para el Desarrollo Económico, Grupo G-20 reconvertirlos en VERDADEROS promotores de la cooperación para el desarrollo y el bienestar de los pueblos y las naciones.

8.- Procurar que las ideas y las acciones de los gobiernos de los países del mundo se guíen por principios humanitarios más que por intereses económicos, personas, de grupo o de potencias, por legítimos que sean. No a la violencia ni a las guerras de ninguna índole, no al predominio de grupos de presión o intereses creados, no a la desigualdad, al racismo, a las dictaduras; sí a la paz, a la justicia, a la igualdad, a la libertad, a la democracia y al bienestar.

Andrés Manuel López Obrador concluye diciendo que todas las personas y todos los pueblos pertenecemos a una misma familia: la Humanidad.

Por otro lado, en los MEDIOS DE COMUNICACIÓN cada quien o cada cual refleja su autorretrato en este lienzo llamado coronavirus. 

Y en la hipótesis de que estamos en medio de una guerra biológica creo que acá (los mexicanos) no estamos saliendo tan lastimados, pero sí debemos de reconsiderar las reflexiones y las lecciones que nos está dejando la pandemia.

El sol sale.

Correo: brisarz@yahoo.com

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