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POR DEMIAN DUARTE

Ya estamos bien metidos en el mes de noviembre y eso no significa otra cosa que el hecho de que comenzó la temporada del estira y aloja presupuestal entre los poderes del estado y el Congreso del Estado y es que si bien ya se definió lo relativo a la Ley de Ingresos de la Federación, todavía falta ver como vienen las previsiones de participaciones en recursos federales para la entidad, qué proyectos de infraestructura entrarán, qué tipo de ingresos propios tendrá el gobierno de Sonora y muy en particular como es que se va a repartir el pastel.

El autor es periodista de negocios y política con 29 años de experiencia… usted lo puede contactar en Twitter como @demiandu y por e-mail en demiandu1@me.com

Es una ecuación delicada que tiene sus asegunes, ya que el gobierno de Sonora dispuso para este 2019 de 68 mil 400 millones de pesos de manera formal, aunque se sabe que por segundo año consecutivo el flujo derivado de ingresos propios rebasó con mucho esas previsiones, lo que derivó en un mayor ejercicio de gasto del previsto.

Ahora si nos pusiéramos muy estrictos y ajustásemos el presupuesto para Sonora en base a inflación,  el factor de crecimiento para el 2020 sería de apenas un 3 por ciento, lo que significa que si acaso el estado pediría un gasto de 71 mil millones de pesos, sin embargo es justo señalar que las necesidades se han multiplicado y que hay muchas necesidades que atender en rubros como seguridad, desarrollo de infraestructura, salud, programas sociales y demás, por lo que será necesario que los diputados que integran la 62 Legislatura hagan un trabajo formidable junto a Raúl Navarro Gallegos, secretario de Hacienda del poder ejecutivo estatal, pero también por ejemplo con Francisco Gutierrez Rodríguez, presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Sonora y ellos mismos hacia adentro del Congreso, pues por primera vez podría diseñarse un presupuesto que considere una autonomía real de los poderes.

No es descabellado entonces pensar que en que presupuesto se acerque más a los 80 mil millones de pesos para el 2020 y que con esto se logre avanzar en tópicos muy importantes, como el rescate al Isssteson los recursos para las universidades públicas y algunos proyectos para salud, seguridad e infraestructura, además claro está las necesidades que cada poder tiene en Sonora.

Estos son nuevos tiempos y esto representa cambios en los modos de hacer las cosas y si en el pasado los presupuestos del poder judicial y el del mismo poder legislativo dependían de una visión central del estado, hoy la perspectiva política y los nuevos equilibrios, plantean nuevos escenarios.

Ayer por ejemplo en atención a su obligación constitucional el Poder Judicial dirigió al Congreso su propuesta de presupuesto por un monto de 2 mil 566 millones 825 mil pesos, en un acto de autonomía que corresponde a la múltiples necesidades que tiene ese poder autónomo, pues a partir de las muchas reformas que se han hecho y la incorporación de un nuevo sistema de justicia penal que reclama de juzgados orales y de incorporar el tema laboral a su estructura, se ha visto entre la espada y la pared para atender sus necesidades.

Imagínese usted que el 2019 las necesidades ahí (que son muchas y muy variadas pues van desde personal hasta nueva infraestructura) se atendieron con un presupuesto de 1 mil 200 millones de pesos, de un proyecto  de 2 mil millones y entonces me va a entender lo que quiero decirle.

De hecho fueron los diputados de Morena y en particular la legisladora Ernestina Castro Valenzuela, quienes abrieron esa ventana a un nuevo equilibrio y autonomía presupuestal de los poderes, a fin de dejar de depender de las formas vigentes, donde el ejecutivo entrega las ministraciones de recursos conforme va pudiendo o como va queriendo de acuerdo al momento político, lo que en esta nueva etapa simplemente no puede ser.

Se sabe que el Congreso del Estado por ejemplo tiene necesidades importantes también que el hecho de que para este 2019 se recortara el presupuesto en 100 millones de pesos para que quedara en 700 en lugar de en 800 como estaba previsto originalmente, trajo más problemas que beneficios. 

En ese enfoque el Poder Legislativo estaría pidiendo una cantidad cercana a los 820 millones de pesos para enfrentar algunos retos importantes y corregir lo desandado con el entusiasmo legislativo con el que llegaron los diputados de la 4T, que buscaron austeridad, sin saber bien a bien a quién cargarle el San Benito.

Será el viernes próximo, es decir el 15 de noviembre, cuando Raúl Navarro Gallegos y su equipo entreguen el paquete presupuestal, que incluye la Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos y no dude usted de que con este paquete vienen algunas sorpresas, esquemas novedosos para fortalecer las finanzas estatales, una idea de como entrarle finalmente al rescate del Isssteson, y un nuevo modelo que buscará dar pie a este nuevo esquema del equilibrio entre los poderes.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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